jueves, diciembre 29, 2011

Año Nuevo


En el crepúsculo de nuestro camino permanecen los sueños que aún no despiertan. En las huellas que transitan nuestra senda, mora la esperanza de permanecer  y siempre continuar nuestro peregrinaje. Es tiempo de que nuestros pasos aletarguen un instante su travesía con solo el afán de contemplar lo que nos ha sido brindado.

El crecer es parte de nuestro trayecto, ávidos de no permanecer anclados en lo incierto, nos aventuramos a lo que nos depara un destino para nada escrito ni dictado. Sucumbimos al dolor y el misterio de una lágrima, nos abrazamos al candor de una sonrisa y la magia de la felicidad efímera o perpetua. Nuestras quimeras o utopías renacen como la flor que no se marchita jamás; para recordarnos que nuestra alma se desflora en cada sueño que perece. Caemos en el vacío tanto o más que la soledad, que a veces nos confronta con nuestra realidad y nos golpea hasta desvanecernos en los silencios del sufrimiento. Afrontamos la rutina del tiempo para atesorar los recuerdos que nos retornan al pasado y su dádiva. Desistimos de nuestros miedos para iniciar la aventura de nuevos proyectos, con la incertidumbre de que el camino elegido haya sido el atinado. Respiramos el aroma del mutismo cuando se nos nubla el entendimiento y la palabra enmudece para protegerse de la penumbra. Nos dejamos llevar por la melodía de la calma que nos ofrenda la gratitud de los buenos momentos. Compartimos la bonanza y la dicha en la mirada de los afectos que permanecerán siempre en nuestro resguardo. Transitamos, siempre transitamos, más allá de las tempestades, yerros y  desentendimientos.

En el ocaso de nuestro camino, contemplaremos nuestros pasos. Y si nuestra huella ha sido anclada en nuestra senda, habrá valido la pena nuestro trayecto. Un año que termina, es la preparación para el nuevo que inicia. Despertará la esperanza en el regazo de un sueño pernoctado. Desplegará sus alas la quimera que añora el vuelo eterno. Florecerá la dicha para impregnar su esencia en las miradas cansadas. Tiempo de que el olvido relegue lo malo y que nos aventuremos a seguir transitando, a seguir soñando…
FELIZ AÑO NUEVO...

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