Quedé anclado en un mar incierto donde desconozco el rumbo para emerger de la deriva de mis sufrimientos. Me sumergí en la desidia que ofrenda el paso del tiempo sin sanar las heridas que han surcado profunda mi esencia ya perdida. Me siento como la hojarasca de algún otoño, tambaleante y temblorosa sucumbiendo en la ventisca del abismo. Camino zigzagueante como persiguiendo la penumbra para rasgar la luz que abrace mi senda. Me siento un niño que ha quedado enclaustrado en el abandono de lo que nunca se tuvo, de lo que jamás se ha de poseer pero necesita expiar su oscuridad en la lágrima de los instantes.
Y llevo las marcas dolientes carcomiendo la frustración de los que no entienden ni pueden entender. Y elevo la plegaria al tiempo para que transcurra en la celeridad del encuentro con mi propio ser. Y me pierdo y vuelvo al inicio de mi tormento desde donde no puedo escapar. Y necesito la mano del que quiera ofrendarla en mi soledad del alma, en la soledad de mi lágrima. Sé que mi senda está atestada de luz apagada, solo debo recorrer el camino y encenderlas con la seguridad y esperanza. Y lastimo porque estoy herido, y lastimo para no ser herido, gritando en silencio que requiero expiar mi pena para seguir mis quimeras.
Tengo un don que acepto a medias, pues me doblegan los fantasmas que inventa mi indolencia, que subyuga mi pena. Poseo lo espectros que ha signado mis huellas, empero el hastío de ello me invita a desterrarlos. Poseo la magia de las palabras que invitan a ser escritas, poseo la voz que en una letra dirá lo que una vida apagó en mi silencio. Poseo una lágrima que necesita ser consolada desde toda su existencia, necesito llorar por todo el peso de los recuerdos y el relego de lo perecido.
Tiempo de un nuevo tiempo, respirando la necesidad de aunar mi esencia que busco con la que destierro. Necesidad de creer, como el que contempla el firmamento y cree en su belleza, como el que contempla el ocaso y cree en el mañana. Necesito creer en mí, necesito sanar la herida y encontrar el bálsamo para que mi atisbo encuentre mi destino…

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