En cuanto sienta que me torno alas,
osará un viento perseguir derribar mi vuelo
hasta caer hacia el mismo letargo de un andar,
y volver los pasos hacia el abismo del duelo.
En cuanto bosqueje una palabra etérea,
pretenderá el olvido arrastrarla a su regazo
hasta que perezca extinta como la misma nada,
y el silencio bosqueje la ausencia de lo irresoluto.
En cuanto mi navío se torne en calma,
osará la tempestad sacudir mi proa
hasta que el salobre de las aguas mismas,
sumerjan mi indolencia en su discordancia.
En cuanto mi lágrima anhele dormirse,
pretenderá el temor cubrirla con su manto
hasta despertarla en el hedor de su dádiva,
y el atisbo mismo se pierda en sus garras.
En cuanto mi senda se vuelve cierta,
emprenderá la negrura nublar mi huella
hasta que el cambio se pierda en la veda del destino,
y lo que fue seguro fluctúe en la lobreguez de los instantes.
Podrá el viento derribar mis vuelos.
Podrá el olvido abrazarme eterno.
Podrá la tempestad hundirme completo.
Podrá el temor respirar mi lágrima.
Podrá la oscuridad nublar mis pasos.
Podrá todo detener mi transitar…
Solo que nunca dejaré de soñar.
Solo que nunca dejaré de transitar.
Solo que hoy elijo y quiero, CAMBIAR…

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